¿De qué nos disfrazamos cuando se nos enamora un pasajero o una pasajera?

Por Guillermo Gatti

Que los pasajeros se hagan la cabeza con los guías y coordinadores no es una situación sorprendente.

Sabemos que cuando se sale de vacaciones, muchos turistas llenan sus valijas de ropa y de fantasías y se suben al micro con toda la artillería dispuestos a no dejar títere con cabeza.

Claro, que si pueden bajarle la caña al guía o a la guía el desafió toma otra dimensión y obviamente la sensación es directamente proporcional a  la presa.

Giusepe Culorotto, un viejísimo guía de turismo que se adhirió al movimiento gay en la década del 70, afirma que agua y sexo no se le debe negar a nadie pero que jamás se debe perder el modelito lo que implica actuar con sagacidad y estrategia para evitar desbordes y perder el norte profesional.

En fin, en vacaciones todo vale y en ningún lugar esta escrito que cuando viajamos la libido queda en casa. Nos movemos por la ley del deseo y ante un pedazo de carne que respira se hace muy difícil esquivar la vista y hacer de cuenta que aquí no ha pasado nada. 

Los pasajeros además de conocer sitios maravillosos, disfrutar de la culinaria, interactuar con otras culturas, anhelan un momento hot que los haga vibrar estimulados por la transgresión, mandando al diablo los prejuicios y haciendo que los planetas exploten en medio de un momento donde Eros solo desea placer extremo.

Los guías, en sentido genérico, en medio de tanta rebelión hormonal, más de una vez caen en la volteada cuando son escogidos como el “objeto sexual transitorio”, por mujeres y hombres sedientos de amor y lujuria….

Si bien para algunos profesionales este tipo de situaciones pueden ser fácilmente controlables, otros afirman que forma parte de lo que se llamaría vocación de servicio y sin hacerle asco a nada asumen sin el menor conflicto el rol de objetos sexuales transitorios y entre guiada y guiada se sumergen en el mas febril de los amasijos. ” Todo sea por el bienestar de los pasajeros”…

Si bien no aparece en la literatura técnica que se debe hacer o como se debe actuar en estos casos, nos tomaremos el atrevimiento de plasmar algunas alternativas posibles para salir airosos de la situación y como diría el gran Giusepe Culorotto, obrar con sagacidad ,estrategia y profesionalismo.

Recomiendo que esto lo lean algunos agencieros que suelen escupir para arriba olvidándose que una vez les ha tocado comerse una gallina dura en algún fan tour y para no pasar papelones en público la han hecho desaparecer misteriosamente para que nadie se entere.

 Lo cierto es que tanto hombres y mujeres, en muchos casos, usan sus vacaciones como un espacio de liberación extrema dejándose invadir por esa sensación de calentura sin límites con el firme objetivo de arrasar con todo lo que encuentren por el camino con tal de saciar esa sed que parece no tener fin. 

¿A quién no le ha tocado un calentón o una calentona en el micro?

Uno ya se da cuenta en el cruce de las primeras miradas cuando nos presentamos.

Estamos con el micrófono frente a una diversidad desconocida pero rápidamente le sacamos la ficha a todos. 

Te desnudan con la mirada, te preguntan diez mil veces lo mismo, generalmente boludeces para marcar presencia, bajan a la cabina con el pretexto de tomar un mate o fumarse un pucho, se ofrecen para hacerte un masajito y si no le das bola, transfieren sus deseos mas carnales hacia los choferes, que dicho sea de paso, a esa altura, esta con la baba por el suelo  pensando como hacer para llevarse a la gorda a dormir a la cucheta….

Estos buitres están siempre dispuestos y no le hacen asco a nada.

Uno los entiende, viven más de las tres cuartas partes de su vida sentados manejando de una punta a la otra del país sin poder disfrutar ningún destino porque están tan cansados de manejar que se la pasan durmiendo.

Con sus esposas la ponen cada muerte de obispo porque nunca están en sus casas y para colmo coleccionan amantes que terminan llenándolas de crios porque no tiempo ni para comprar preservativos.

Pero vamos a lo que interesa: ¿Qué hacer si un pasajero o pasajera se nos enamora y quiere guerra?

Fijate este caso: Un grupito de mujeres al acecho del pobre guía.

Si el muchacho elije a una y desprecia al resto estará en graves problemas. La mujer despechada suele ser una bomba de tiempo. Si el resto se entera y se van a  enterar porque la elegida va abrir el pico, lo más probable es que se convierta en el peor enemigo e intenten destruirlo sin la menor compasión.

Al regreso Irán en patota a la agencia y dirán que el guía se la paso durmiendo con una de las pasajeras y descuido al resto del grupo.

Lo recomendable en este caso es optar por una de estas posibilidades:

  1. Mantener la bragueta cerrada, prometerles que a la vuelta se ponen en contacto y continua con su labor o,
  2. La hace con todas y las deja satisfechas de un solo tiro.

Otro caso puede ser que un gay se enamore.

En el caso que sea un gay el enamorado transitorio, se recomienda:

  1. Si hay curiosidad, ganas y deseo pero falta coraje por el bendito “que dirán”, dejar la puerta entreabierta y prometerle un encuentro al regreso del tour.
  2. Si el guía no tiene ni curiosidad ni ganas ni deseo y le sale el macho bravío, deberá bajar un cambio, poner los puntos sobre las ies con sutileza argumentando que esta todo bien pero que él no es la persona indicada y acto seguido indicarle algún boliche gay para que se distraiga con otro chabón.
  3. Si el pasajero se pone pesado y opta por desparramar plumas y lentejuelas en una actitud de histrionismo extremo el plan b sería elegirlo como secretario personal, algo así como un Junior y llenarlo de tareas para que se entretenga, se sienta importante y termine descargando su libido en su narcisismo. 

Hay que aprender a unir lo útil con lo agradable y ponerlo todo al servicio del bienestar personal.

Un gay tiene talentos de gran utilidad para nuestra profesión. Son detallistas, estéticos, le gustan los chismes así que te tienen al tanto de todo lo que pasa en el grupo, son contenedores, sobretodo cuando nos brotamos porque el grupo nos supero y nos queremos matar, ahí esta ellos evitando que desbarranquemos.

Otra variante interesante son las viejitas y los viejitos que viajan.

Los viejitos de ahora no son como los de antes. Estos vienen turbinados y dispuestos a quemar los últimos cartuchos cueste lo que cueste.

Estos son los más complicados porque ya vienen con mil problemas, la falta de memoria, la torpeza propia de la edad, un sinfín de medicamentos para seguir vivos, el mal humor, la hipertensión, la diabetes, el Alzheimer y como si fuera poco, una calentura de adolescentes que no se puede creer.

Los viejos tocándose las bolas todo el día y las viejitas apendejadas y toqueteras pero zorras porque te hacen creer esa de que sos como un nietito para ellas y si les das confianza te violan en el ascensor sin asco.

En este caso se recomienda:

Jugar al tejo o a la canasta según sea el caso y mantenerlos con la boca llena parta que sientan ese estado de pesadez que los obligue a dormir largas siestas y se dejen de joder con el sexo.

Como pueden ver, nuestra profesión da para todo y no hay tiempo para aburrirse.

Los seres humanos somos así sensibles y morbosos que cuando tenemos la oportunidad de observarlo desde la vereda de enfrente podemos hacer estas cosas… Convertir en humor a la tragedia.

Buen viaje, buenos caminos y hasta otra historia.

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