Un espía en la FIT – Relatos con Humor

 

Por Guillermo Gatti

Llegue de un viaje a la Laguna de Los patos Cansados, localizada en medio de la provincia de Buenos Aires.

¿Qué hacia yo en ese lugar?, había llevado a un grupo de la tercera edad que no tuvieron mejor idea que organizar un viaje a ese lugar porque querían conocer una especie de pejerrey que habita en esa laguna.

Como los viejitos tienen más tiempo libre que los piqueteros y ya se recorrieron el país de punta a punta, pusieron el dedo en el mapa e inmediatamente armaron esta salidita.

Como los pejerreyes nunca aparecieron, nos pasamos siete días jugando al truco y al tejo en la orilla de la laguna. Una joda bárbara.

Finalmente regresamos, deje a los viejitos en la puerta del Centro de Jubilados y me fui a mi casa a bañarme y sacarme ese olor a laguna podrida cuando sonó mi celular.

Era el editor de una revista virtual muy conocida llamada Turismo Perverso, ofreciéndome un dinero interesante para cubrir la Feria Internacional del Turismo que se hacia en el Predio de La Rural.

La idea del editor no era, precisamente, obtener información sobre los productos turísticos que se ofrecían en la feria, él apuntaba más alto. Su objetivo apuntaba a recabar información de bambalinas, o sea, todo aquello que no se muestra pero que esta aunque no lo veamos.

Me cito en la puerta del zoológico para ultimar detalles. Si bien me pareció extraño eso de encontrarnos en el zoológico, con tantos años de oficio, ya no me sorprendo por nada y como digo siempre, si cuando voy al baño el inodoro me saluda, yo lo saludo, me siento y hago lo mío.

Cuando llegue al lugar del encuentro un tipo vestido de payaso, me agarro del brazo y se identifico como el editor de la revista.

–         Me vine así para que no me reconocieran, me dijo.

–         Sabes como es esto?

–         Toma ponete esta ropa y mandate a la feria.

Me dejo una bolsa de supermercado llena de ropa, una escoba y una credencial y se perdió entre la gente.

Saque de la bolsa un uniforme naranja de esos que usa el personal de limpieza, un par de guante de tela y un par de lentes para miopes con unos culos de botella impresionante.

La credencial decía “Personal de Limpieza”, ahí entendí lo de la escoba y también comprendí la idea macabra del editor.

Me cambie en un baño publico, mi ropa la escondí atrás de la jaula de los osos polares y me fui silbando bajito rumbo al  predio.

La FIT, es una feria internacional donde se promocionan productos turísticos de todos los países. Un evento donde operadores, empresas de transportes, hoteleros, Secretarias de Turismo y otros personajes se encuentran y también se desencuentran y donde no solo promocionan sus productos sino que también despliegan su morbo generando los chusmerios más desopilantes.

Con treinta grados de temperatura, una humedad pegajosa, ese mameluco naranja y empuñando la escoba entre como Pedro por su casa sin que nadie me pudiera reconocer.

Les confieso que me había empezado a gustar eso de pasar desapercibido en  medio de tanta gente conocida.

Empecé a recorrer los diversos sectores para ambientarme y ver como venia la mano.

Me quede sorprendido con el despliegue y la organización de los stands, era evidente que los expositores habían invertido un buen billete, lo que era previsible, porque en el ambiente turístico existen muchos figuretis que venden hasta la madre con tal de aparecer.

El stand de Aerolíneas Argentinas dejaba con la boca abierta a cualquiera, una infraestructura y un lujo que no lo ves ni en los aviones de la compañía cuando viajas.

Según escuche por ahí, los arquitectos habían cobrado $ 900 el metro cuadrado y el monto total superaba los $380.000.

Cuando lo vi me quede con la boca abierta y enseguida pensé quien va a pagar todo esto? Se ve que lo dije en voz alta porque un señor que venia cargado con veinte bolsos llenos de folders me dijo:

–         ¿Quién lo va a pagar, nosotros, no vio como aumentaron los impuestos y la canasta familiar?, lo paga el que puede viajar y el que solo puede ver un avión desde la terraza del aeropuerto, dígame si usted barriendo mugre alguna vez podría subirse a un avión? , nuca hermano, nunca…

Dicho esto y después de hundirme en la puta miseria, se fue hablando solo como loco malo.

Mientras caminaba y barría me llamo la atención la gente pidiendo material promocional.

Es increíble como los seres humanos nos descontrolamos ante la posibilidad de manotear cualquier cosa que sea gratuita.

Así como atacamos a las degustadoras en un supermercado y nos chupamos y nos comemos todos porque viene de arriba, aquí la gente manoteaba a diestra y siniestra todo lo que encontraban, lapiceritas, calendarios, abrochadores, pisa papeles, almanaques, folletos etc.

El objetivo es juntar y juntar para después empapelar las agencias de con un montón de propuestas que jamás van a vender pero que en la pared quedan lindisimas. Hacer bulto para impactar a los clientes.

Continuaba barriendo y barriendo sabiendo que lo mejor todavía estaba por venir así que me acerque al stand  donde exponía Brasil y Uruguay porque sin lugar a dudas concentraba la mayor cantidad de vendedores de servicios y por su puesto, mucha gente conocida de años desplegaban todos sus talentos para hacer sus propios negocios.

El stand de Camboriu estaba decorado con palmeritas de plástico y algunos monitos de peluche simulando la selva amazónica además de mucha batucada, caipirinha y  el aporte coreográfico de un grupo de bailarines de axè que los organizadores habían traído de la tierra verde amarela para acentuar el fervor patriótico.

El objetivo visible era promocionar los diversos hoteles y servicios turísticos a través de explicaciones y material preparado para la ocasión, el objetivo encubierto, cerrar trato con los agencieros locales, cobrar por adelantado las reservas hoteleras para evitar que algún operador inescrupuloso se hiciera el distraído y llegado el momento usufructuara de los servicios sin haber puesto jamás un mango.

Así que imaginen el alboroto que era ese sector de idas y venidas que dame cinco mil, te devuelvo mil, préstame veinte, guardame diez habitaciones, te las guardo si me las señas ya, ahora no tengo guita pero te la consigo para mañana.

Mientras el resto de la gente seguía juntando souvenirs, el sub mundo turístico estaba en el clímax total.

Con mi mejor cara de boludo es escondido tras mi disfraz y los culos de botella, me aproxime a un grupito de hoteleros brasileños que estaban cuchicheando y escuche que buscaban a una agenciera porteña que había dejado el tendal y no había pagado los últimos diez grupos de la temporada anterior.

Por la descripción, el personaje buscado era una gordita, con aires de diva y cara de mal amada muy conocida en el ambiente y que un día, de buenas a primeras, en plena temporada se levanto con la gallareta desplumada y resolvió no pagarle mas a nadie dejando  a los turistas varados en Camboriu a la buena de Dios desapareciendo con una guita importante sin importarle nada.

Había un rumor de buena fuente que decía que esta señora estaría visitando la feria esa tarde, por eso estaban todos agitados armando la estrategia para sorprenderla y quemarla en plaza publica ante la negativa de no pagar lo que debía.

Paralelamente a esto pude ver como desde un privado de un stand salía humo por el techo. Me aproxime y aprovechando mis investiduras me mande para ver que estaba pasando.

No les puedo explicar lo que era ese lugar, para que tengan una idea de la situación, mientras las hermosas chicas vestidas de azafatas repartían folletos a los visitantes con esas sonrisas falsas que caracterizan a las promotoras, en el privado de menos de un metro cuadrado, operadores  y hoteleros, contaban guita y se amenazaban al mejor estilo gángster que si no estaba la tela no estaban las habitaciones.

El humo provenía  de los cigarrillos que fumaban todos dentro del privado ya que en la feria estaba prohibido fumar y ese era un buen lugar para hacerlo.

Salí del recinto como si hubiera salido de un boliche a las nueve de la mañana, cuando de repente veo que los hoteleros de Camboriu salen disparados por un corredor siguiendo a una foca de plástico que se desplaza en dirección a la salida.

Yo había visto a la foca en el decorado de la Secretaria de Turismo de la Provincia de Chubut y no entendía que hacia la foca corriendo enloquecidamente.

Me uní a la caravana que la perseguía sin saber que pasaba. Le pregunte a uno que corría al lado mío y me dijo que, supuestamente, era la agenciera fugitiva que se había disfrazado de foca para pasar desapercibida.

El esfuerzo fue en vano ya que la foca consiguió escaparse, cruzo la Avenida Santa Fe metiéndose en la boca del subte emitiendo ruidos guturales simulando ser una foca de verdad.

Volviendo hacia el sector conflictivo divise a un individuo altísimo como el obelisco rodeado de gente. A lo lejos no lo podía identificar hasta que me aproxime y lo vi en medio de la multitud repartiendo invitaciones para un boliche de Camboriu. Eclipsado en medio de la multitud, promocionaba su producto y repartía camisetas con el nombre de sus boliches mientras sus colaboradores, desde arriba del techo del predio, arrojaban baldazos de agua con detergente, simulando un tipo de fiesta de la espuma a modo de ilustración.

A pocos metros del lugar, una conocida empresa de transportes de larga distancia intentaba convencer a unos operadores de viajes que contratasen sus servicios para trasladar a los grupos a los distintos destinos turísticos.

El slogan decía: “Rápidos como una flecha te llevamos a donde quieras”.

Fue leer el slogan y sentir piel de gallina recordando las experiencias funestas vividas con esa empresa como guía de turismo con micros deplorables disfrazados de último modelo.

Mucha gente yendo y viniendo, colegas de trabajo sacándose fotos para subirlas al Facebook para documentar su visita por la feria, coordinadores paracaidistas chupándoles las medias a los operadores para conseguir un viaje aunque sea por el pancho y la coca, operadores intentando levantarse alguna promotora detrás de los decorados, un mercado negro donde las reservas hoteleras se cotizaban como en la bolsa de valores y el submundo en todo su esplendor.

Como los congresos, las ferias tienen lo suyo. No son apenas un ámbito de exposición de un determinado producto, son también, un ámbito de tejes y manejes paralelos y muchas veces sumamente disparatados y divertidos.

El show Business en todo su esplendor, donde, en principio, todo esta en su respectivo lugar y pasado el tiempo…Todos los gatos son pardos.

Llegó la hora de irse, salí de la feria con la idea de comer una rica pizza en Los Inmortales.

Cruce Santa Fe, me dirigí al subte y bajando las escaleras, en un rincón lleno de basura, estaba el disfraz de foca al que nadie de los que pasaba le dio importancia como tantas cosas en la vida.

Un pensamiento en “Un espía en la FIT – Relatos con Humor

  1. buenas tarde me encanto el relato muy interesante …lo mire porquue yo soy guia de turismo en balneario camboriu,pero soy argentina nacida eb mardel…no sabia q en mar del plata tiene una playa de nudismo……..gracias un abrazo marta

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