Octagenarias en Termas de Río Hondo

Por Guillermo Gatti

Quien es la Pitty?, es la hermana de Soraya y ambas primas hermanas de Isolda y Encarnación, que llego hace poquito de España y resolvió conocer la Argentina antes de que el de arriba la mande a buscar. Algo así como cumplir esos sueños terminales de conocer la tierra prometida y ver los familiares casi por última vez aunque ese ritual se repita todos los años.

Pitty, Soraya, Isolda y Encarnación resolvieron unir lo útil con lo agradable, y haciéndole honor a los 320 años que consiguieron acumular grupalmente, eligieron Las Termas de Río Hondo como destino turístico.

Conocer los bellos paisajes que ofrece el Portal del Norte y de paso cuidar de esos cuerpos aboyados por el paso del tiempo, artríticos, osteoporosicos, diabeticos, hipertensivos y otras yerbas hacen de este circuito turístico una opción sin desperdicios.

La ciudad de Las Termas de Río Hondo, localizada en la Provincia de Santiago del Estero, “madre de ciudades”, es considerada la única ciudad erigida sobre catorce napas de aguas termales producto de una falla geológica. Aguas sanadoras, estimuladoras y según, algunos, milagrosas pero eso corre por cuenta de las leyendas urbanas y la imaginación de aquellos, que además de arrugas en la piel poseen una esperanza sin límites, lo que no es malo.

La cuestión es que Las Termas de Río Hondo es el circuito turístico más importante para la tercera edad. Una tercera edad que no se sabe como ni porque, se transforman en verdaderos adolescentes con arrugas y bastones ingeniándoselas para seducirse, bailar en las calles, gritar como chicos, probar de todo con la curiosidad infantil, provocar deseos y acostarse cuando el sol “termeño” decide aparecer en un nuevo día.

En las Termas convive, el folklore, los hábitos y costumbres de nuestra gente del norte y las ilusiones de un tiempo que paro para darle lugar a un pasado que sin dudas fue mejor y que hoy se sustenta por una innumerable lista de remedios y una fuerza de voluntad sin límites.

La Pity, Soraya, Isolda y la gallega Encarnación, llegaron a las Termas tras 1820 Km en micro y 31 grados de temperatura a la sombra.

Los huesos superpuestos, los músculos entumecidos, los pelos batidos convertidos en verdaderos nido de caranchos , los pies como globos de agua y el único deseo de llegar a la habitación del hotel y sumergirse en la bañera hasta que el agua termal y la voluntad de Dios hagan un milagro.

Cuatro almas desbastadas por los años y un viaje que parecía no terminar nunca.

Particularmente sostengo que todo comienza cuando nos damos de cara con el hotel y el la mayoría de los casos se precisa de una buena disposición para asimilar las contingencias y evitar así estropearse las vacaciones por meros detalles operativos.

Es común que nos vendan el hotel soñado y el príncipe resulte ser un sapo gordo y viejo y si le sumamos el cansancio por el viaje, la cosa se complica, el humor se altera y la ira aparece sin piedad.

Encarnación estaba tan obnubilada por todo lo que estaba viviendo que solo le agradecía a Dios y al fondo previdenciario español el poder estar ahí, así que no se percato de esos detalles banales como una habitación pequeñísima con cuatro camas, algunas paredes húmedas, sin aire, sin ventilador, con un baño sin ventana y un armario traído por la colonización española.

Isolda, que era la mas gorda de las cuatro, al ver la diminuta habitación, le vino a la mente la cantidad de comida que había pasado por su cuerpo y que hoy le jugaría una mala pasada ya que su osamenta no entraba ni con las cuatro camas juntas.

La Pety, promotora y organizadora del viaje, se la venia venir, así que trato de ponerle la mejor onda convenciendo a las otras que era solo para dormir y que el resto del día estarían de un lado al otro conociendo y disfrutando.

Soraya se tiro de cabeza sobre la cama que estaba más cerca del baño. No le importaba nada con tal de estar tener a WC cerca porque sufría de incontinencia y de un severo cuadro de flatulencias que la obligaban a pasar gran parte del tiempo en el baño con la radio portátil a todo volumen y el desodorante de ambiente de lavandas.

Según ella todo es producto de los remedios que toma y una necesidad inmanejable de sacarlo todo afuera según prescripción del psiquiatra del PAMI.

Lo único rescatable de la habitación era la bañera para tomar los baños termales. Amplia y profunda para que uno pueda sumergir todo el cuerpo y disfrutar de los beneficios de esa inmersión curativa.

Cabe aclarar que la ciudad, al estar emplazada sobre 14 napas de aguas termales que oscilan entre 75 y 89 grados de temperatura, no cuenta con agua fría natural. Tanques almacenan el agua donde se enfría si el tiempo lo permite ya que nunca la temperatura es inferior a 30 grados lo que dificulta el proceso de enfriamiento.

En síntesis: en todas Las Termas de Río Hondo el agua fría  se compra en la despensa.

La primera que resolvió sumergirse fue Soraya. La vieja astuta mataba dos pájaros de un tiro, se hacia los baños sanadores y de paso se tiraba sus buenos pedos sin que nadie se percate y de paso convertía la bañera en un verdadero hidromasaje.

Isolda continuaba de pie estudiando la forma de llegar a su cama sin perforarse alguna varice en el intento.

La Pety refunfuñaba sin que las otras percibieran mientras buscaba la pastilla de la presión porque se sentía un poco “ida”.

A encarnación todo le parecía genial, como adolescente en pleno uso de sus hormonas. Todos los colectivos la dejaban bien.

Pero el destino de estas cuatro mujeres cambiaria radicalmente.

Se escucho un grito estremecedor proveniente del baño: Soraya, la tira pedos, se había sumergido en esa agua hirviendo y se estaba cocinando como una gallina vieja entre perejiles y cebollitas.

Pedía que alguien la sacara de ese infierno que estaba terminando con su existencia. Entre la temperatura y los pedos parecía un volcán en plena erupción.

Las otras tres desesperadas rebotaban por la habitación como bolas de pin pon.

Soraya no conseguía pararse y el agua comenzó a desbordarse de la bañera.

Todo era calor, vapor y un aroma a pedo sufrido.

Finalmente el agua llego a la habitación como lava en la “vieja Pompeya”, lo que complico mas la situación.

Un verdadero caos: tres mujeres al borde  de un ataque de nervios y una gallina vieja desplumada y quemada sin compasión.

Cuando consiguieron sacar a Soraya de la bañera no sabían si depositarla en la cama, en el Instituto del Quemado o directamente tirarla a la basura.

Encarnación buscaba la imagen de la Virgen de la Macarena para pegársela a Soraya en la frente a ver si se producía un milagro. Que milagro?

Isolda estaba desesperada iba por la segunda cama que hacia pedazos por su peso y había quedado atrapada entre las maderas y el colchón.

La Pety había bajado a la recepción convertida en una fiera añeja, pidiendo explicaciones y amenazando con un sinfín de cartas documentos si no se solucionaba el problema de la habitación, el agua caliente y la amiga incinerada.

Es sabido que la gente del Norte tiene otros tiempos de reacción.

La recepcionista la miraba calmadamente a la Pety y no podía entender que una mujer de casi ochenta años saltara y gritara como una loca y no se le entendiera nada de lo que decía.

La recepcionista la mando a tomarse la presión con la enfermera que el hotel contrataba para sus huéspedes.

La Pety se ponía cada vez más loca por la impotencia y la parsimonia de la empleada del hotel que no le daba  bola.

Soraya, tirada en la cama temblando como una hoja con la piel más acartonada que nunca y una docena de ampollas importantes.

Encarnación rezaba sin parar mientras Isolda le juraba a Dios hacer una dieta Express si conseguía salir de entre las maderas y los colchones.

Se hicieron las doce del mediodía, sonó la campana que anunciaba el almuerzo.

Como pirañas desesperadas bajaban viejos rumbo al comedor como hormigas termitas.

Y después la famosa siesta santiagueña…

Cuatro mujeres con la ilusión de conocer las Termas de Río Hondo. Atrapadas sin salida por las costumbres norteñas.

Después de un tiempo se la vio a la Pity en la cola de reclamaciones de la Municipalidad. Seguía hablando sola y según los lugareños sufría de alucinaciones provocadas por las altas temperaturas. Y los aires raros provenientes del sistema montañoso del Aconquija.

 Encarnación se fue caminando a la Provincia de Salta a agradecerle a la Virgen de Los Tres Cerritos. No se la vio nunca más.

Isolda conoció a un señor mucho mayor que ella que buscaba una compañera para terminar sus últimos días. De bajar de peso, ni hablar.

Y Soraya, cuando se recupero de las quemaduras dono sus últimos ahorros a una iglesia evangélica de la ciudad, que según dicen, fueron los únicos que le dieron bola en un momento tan traumático como el de cocinarse viva en una bañera de hotel.

Si alguna vez elegís este destino turístico, prepárate y como decía un amigo mío…. “pague para entrar y rece para salir…”

 Las Termas de Río Hondo.  Portal del Norte, Turismo Salud, Aguas Termales y mucha, pero mucha aventura….

 O te queda alguna duda?

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