Cuando el turista abre la boca…

por Guillermo Gatti

Solo Dios sabe que digo la verdad y nada más que la verdad, a pesar que muchos turistas negadores digan lo contrario para protegerse de ciertos estigmas.

Señores turistas, como digo siempre: “el problema de la verdad, es que no tiene remedio”, por lo tanto no hay otra que asumir, y en este caso leer, divertirse y pasarla bien…

Cuando un turista abre la boca, lo hace específicamente ante determinadas circunstancias.

Una de ellas es para comerse todo. Así es, un turista que ha pagado su paquete turístico donde tiene incluido el desayuno y la cena, encarna una lucha cruel para conseguir en siete noches comerse absolutamente todo sin piedad ninguna ni del hotel ni de su propio cuerpo. El sabe que lo pago y eso es suficiente para abrir la boca como una piraña enardecida y deglutir todo lo que se le cruza.

Es impresionante ver en el desayuno las diversas combinaciones de alimentos que el turista crea como así también los argumentos que inventa para justificar tremendo abuso alimentario.

El tema es mezclar lo mas posible, sumarle cantidad y deglutir en el tiempo mas corto posible así cuando llega la multitud, hace de cuenta que no desayuno, que recién llega y desayuna nuevamente.

La mezcla esta sustentada por increíbles justificaciones que, evidentemente e ilusoriamente, el turista crea para creerse el mismo que nadie percibe su gula…

El café con leche, porque es calentito y a la mañana cae bien, el juguito de naranja por la vitamina c, la fruta para ir de cuerpo, la chocolatada porque siente necesidad de algo dulce y aparte porque el chocolate combate a la depresión, el pan integral por las fibras, el pan común por el hidrato de carbono, la banana por el potasio, la gelatina porque es agua y no engorda, y las tortas porque de agua no tienen nada pero son ricas.

Los fiambres no pueden faltar de ninguna manera, ni en el estomago del turista ni en los bolsos de algunos turistas confianzudos que se lo llevan para evitar pagar el almuerzo.

También aparece el té en esta mezcla loca para ayudar a una buena digestión y calmar la culpa que aparece después de tanta gula. Me olvidaba, del yogurt, los cereales, la manteca, la mayonesa etc etc….

La cena no es menos importante ya que el turista entre las siete y las ocho de la noche comienza a transitar cerca de la puerta del restaurante como felino al acecho, a la espera de su apertura para encarar con el espíritu de un valiente guerrero el tan preciado tesoro.

Parece la largada de una formula uno, calentando los motores, viendo alrededor a los contrincantes y preparados para llegar primeros al plato cueste lo que cueste.

Aquí también las combinaciones son sorprendentes, ya que en menos de cuarenta minutos, el pobre estomago ha sido victima del mas monstruoso estupro gastronomico.

Primero arrancan las ensaladas, frescas, fácil de digerir, según ellos, y suficiente después de un día de abusos… “se lo creyeron?” jajajaja, claro que no, ni ellos se creen semejante infamia, porque atrás de las ensaladas van las carnes, las pastas, las salsas, los pasteles, las guarniciones y media docena de postres ricos en calorías… ahora si: bebida solo toman una porque eso si lo tienen que pagar…

Para otra cosa que el turista abre la boca es para quejarse. Yo divido a los turistas en dos grandes grupos, aquellos que hacen de la felicidad un culto y un hábito diario y los otros a los que la felicidad les duele y hacen de todo para vivir en el caos. Estos son los que además de comerse todo, se quejan de todo, también de lo que comen descaradamente.

La habitación es chica, la cama dura, la comida escasa y monótona, el micro semicama, las películas una mierda, el recepcionista no habla español, las toallas no e cubren el cuerpo, el agua no esta caliente, o esta muy caliente, la playa esta lejos, el centro también, el coordinador no nos da bola, el tiempo no ayuda, los paseos una porquería, mi país es mejor, los choferes son antipáticos, el hotel no es cuatro estrellas, esto no es lo que me vendieron, voy a mandar una carta documento, ( cuando sepa a quien mandársela), voy a hablar con mi abogado, por las dudas, quiero que me den otro viaje en concepto de indemnización ( así me sigo quejando y viajo todo el año gratis jaja, pícaro).

En fin estas son algunas de las quejas que los coordinadores escuchamos casi diariamente y que son apenas un pequeño porcentaje de una extensa lista.

Lo curioso es que al año siguiente vuelven a viajar por la misma empresa con los mismos coordinadores a los mismos lugares y nuevamente quejándose dando una triste sensación de que nada se ha aprendido.

También abre la boca el turista para preguntar. Este tema de las preguntas es un tema delicado ya que a través de las preguntas podemos sacar algunas conclusiones sobre una persona.

Que pensaría usted sin un turista le pregunta cuantos tornillos tiene el puente de Zarate Brazo Largo?, o cuantas palmeras tiene el parque nacional de El Palmar en Colon, o si los semáforos en brasil son iguales a los de Argentina?…

Cual seria su conclusión sobre una persona que pregunta porque en los micros no ponen ducha en los baños?

Cual seria el diagnostico y pronostico de una persona que pierde la cámara fotográfica, la llave de la habitación, la de la caja de seguridad, se clavo la punta de la sombrilla en el ojo, no encuentra la visa de entrada al país de destino y con la mejor cara dura pregunta si en brasil le hicieron una macumba porque no puede tener tanta mala suerte.

La única conclusión posible, por lo menos para mi, es que ese tipo de persona, evidentemente tienen un Dios aparte, porque si de la misma forma se comportaran en su hábitat natural ya estarían internados o extintos.

Me olvidaba, lo peor del caso es que cuando preguntan, preguntan enserio…

Gracias a Dios existe una minoría que abren la boca para cosas mas agradables e importantes, para agradecer, para admirar, para reír, para hacer amigos, para repetir sin parar que la vida vale la pena para estas cosas.

Hay gente que abre la boca para calmar esa tremenda ansiedad del otro caótico…

Existe esa gente todavía, y a nosotros nos hace muy bien vincularnos con ellos…

NO SON LA MAYORIA PERO TIENEN LA FUERZA DE LA MAYORIA…

Hay que sacarlo todo afuera, como la primavera… así dice la canción pero hay que sacarlo con educación, humildad y buena leche. Así nos entendemos mejor y todo fluye más armónico.

Seguiremos haciendo turismo, llevando felices e infelices porque así es la diversidad. Esperemos que siempre este esa minoría que nos afirman que nuestra labor continua valiendo la pena…

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